viernes, 26 de septiembre de 2014

Preocupan los signos de desnutrición “encubierta” en niños de nuestro país


Según una encuesta realizada por CEOP para el Instituto Argentino de Alimentos y Nutrición (IAAN)   determinó que el 53 por ciento de los niños de entre 3 y 12 años presentan al menos un síntoma relacionado con la desnutrición encubierta.
De acuerdo con la definición brindada por la Organización de Alimentos y Agricultura de las Naciones Unidas, la desnutrición encubierta es aquella que se origina en dietas que aportan cantidades insuficientes de vitaminas y minerales como hierro, vitamina A, C, yodo, zinc, ácido fólico y selenio. Es una patología que no distingue estratos sociales.
Los cálculos de los principales organismos indican que en el mundo la padecen alrededor de dos mil millones de personas. Los principales signos de esta condición son retraso del desarrollo psicomotor, retraso madurativo y del crecimiento y aumento de la posibilidad de contraer infecciones.
Sin embargo, algunos de los indicadores más visibles son decaimiento, bajo rendimiento escolar y descenso en el nivel de concentración, entre otros. En la Argentina, la encuesta realizada por el CEOP determinó que el 53,3 por ciento de los niños presentaba alguno de estos síntomas. No obstante, la mayoría de los padres no relacionó esta situación con problemas nutricionales y, por tanto, no se efectuó la consulta pertinente con el especialista. Este es un punto destacado de la cuestión, dado que será el profesional quien deberá orientar a los padres para que procuren incorporar vegetales, frutas e incluso alimentos fortificados a la dieta de sus hijos.
“Esto nos preocupa: sabemos que nuestros chicos comen mal. Datos oficiales dicen que 1 de cada 4 chiquitos en edad escolar y 1 de cada 3 menores de 2 años tienen déficit de hierro o anemia, además de carencia de otros micronutrientes como vitamina C, A, zinc y ácido fólico”, manifestó el doctor Alberto Cormillot, fundador del IAAN y director de la Licenciatura en Nutrición de la Fundación Isalud. El sondeo realizado en nuestro país arrojó porcentajes certeros acerca de la sintomatología más frecuente. Del 53,3 por ciento de los niños que presentaron esta condición, el 49 por ciento lo manifestó a través del descenso del rendimiento escolar.
Por su parte, el 46,5 por ciento miraba televisión o jugaba con la computadora más de lo habitual. Desde la “otra vereda”, el 30,3 por ciento jugaba menos y el 22,7 por ciento registraba un mal estado general de ánimo o de salud.

¿Qué está faltando?
Desmitificando la imagen habitual del niño desnutrido que suele estereotiparse como un chico extremadamente flaco, es importante aclarar que la desnutrición encubierta puede encontrarse en todas las clases sociales y no tiene que ver exclusivamente con el bajo peso. Por el contrario, es posible encontrar niños que presenten esta condición y que a la vez estén por encima de su peso ideal.
“Nuestros chicos tienen que comer más frutas, verduras, lácteos y legumbres. También deben ingerir menos carne, fritos, manteca, gaseosas, jugos y golosinas”, aseguró Cormillot, quién por último agregó:   “Hay muchos chicos gorditos y petisos: son gordos porque comen muchas harinas y grasas, y petisos porque no ingieren hierro, zinc ni proteínas”.

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